HILO ROJO.
Hace menos de 42 horas estabas en mi cama abrazándome por la espalda diciéndome que cuando me conociste era una niña de 17 años, aunque no lo parecía ya que era demasiado madura para mi edad, hablábamos de que escribía muy bien y que eso te gustaba, me preguntaste que por que ya no lo hacía. Hoy quiero escribir sobre ti, sobre lo que sabes que siento y sobre lo que pienso, no sé que saldrá porque ya es tarde y debería irme a dormir, pero tú lado de la cama aun huele a ti y no quiero que el olor se vaya.
No sé muy bien que decir de ti, solo sé que me gustas, que la conexión que tengo contigo por más que piense que si que la hay con más personas, solo la tengo contigo. Es complicado de explicarle al mundo quien eres, porque a veces siento que ni yo lo sé, en mi cabeza eres ÉL, bueno para mis amigos también eres ÉL. No puedo describirte físicamente porque para mi eres perfecto así pero igual para otros no. Puedo decir que tu boca sabe a tabaco pero no es desagradable, de echo me gusta, que tus ojos son marrones y trasmiten calma y deseo sin olvidarnos del cansancio acumulado, que tu piel es suave, que tus manos acarician mi piel con suavidad. No sabría a que hueles, solo sé que me encanta.
Vernos es como un ritual para poder comenzar la semana con buen pie, cuando no podemos hacerlo, nos sentimos algo raros aunque deberíamos estar acostumbrados, nos ha llevado tiempo poder estar en el punto en el que estamos, pasamos de vernos una vez cada 2 meses a vernos más a menudo, aunque sigue siendo poco.
Me gustas.
Me gustas pero somos muy cobardes. Lo sabes. Lo sé.
A ambos nos gusta hablar de lo que habría pasado si las cosas fuesen diferentes, si el tiempo no hubiese actuado como lo hizo, no puedo explicarlo, pero a ti que es a quien escribo, no debería hacerlo.
Hablábamos de lo que haríamos si nos tocaba la lotería entre risas, para mi la mayor lotería es seguir aquí después de casi 5 años.
Hay una escena en una serie de televisión que al verla solo pude pensar en ti.
Dice:
“ No puedo estar con otro que no seas tú, todos los hombres que han pasado por mi vida desde que nos conocemos, han sido parches. Nadie ha estado a tu altura. He tardado en darme cuenta porque me jodió que te fueras con otra, pero te perdono porque yo también tengo lo mío. Yo te quiero, y quiero reírme contigo, y charlar contigo, y follar todo el rato. Yo quiero que estemos juntos siempre y que no nos separemos nunca mi amor.”
Tengo miedo, porque sé como reaccionas a estas cosas, no es la primera vez que hablo de esto, nunca así, pero sabes que te quiero. Sé que esto tiene una fecha de caducidad, pero solo te pido que no te adelantes.
Lo más importante y por eso lo dejo para el final, es que, siempre, venga quien venga, siempre vas a ser tú.
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